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Creyendo en los hechos

Siempre he pensado que poner un nombre a una relación de una estabilidad... Es mi novio, mi amigo... mi f...amigo, mi pareja... algo así como una seguridad de lo que hay entre dos personas. Además descuadra mucho cuando preguntan.... ¿qué sois? y no sabes realmente lo que debes responder... Te haces un poco de lío, y si encima el chico con el que estás te dice que no cree en las etiquetas, resulta más confuso, porque no habrá fecha, ni tiempo, simplemente...irán pasando los meses y se supondrá que hay algo más serio no?? Pero...que tiempo determina algo más serio, eso lo decide cada uno, lo decido yo, lo decide él, lo decidimos los dos... lo deberíamos sentir los dos? He tomado una técnica fantástica, somos pareja, hay muchos tipos de pareja, y no tenemos porque definirnos...hay un compromiso entre ambos, y unas ganas de conocerse...porque por mucho tiempo que pase dicen que nunca te conoces del todo, entonces aquí está mi solución al problema.   A parte...lo que tanto m...

El amor y la locura

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos de los hombres. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por 3ª vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: — ¿Jugamos al escondite? La CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: —¿Al escondite? ¿Y cómo es eso? — Es un juego — explicó la LOCURA —, un juego en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre, ocupara mi lugar para continuar el juego. La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar: La VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para que? si al final siempre la hallaban. La COBARDÍA prefirió no arriesgarse... — Uno, dos, tres... — Comenzó a contar la LOCURA. La ENVIDIA se escondió tras la sombras del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo consiguió subir a la copa d...

Ojos melosos

Voy a obligar a mi chico a que no se ponga las gafas de sol, hoy le he visto bien, pero muy muy bien los ojos y he hecho un gran descubrimiento... tiene los ojos preciosos. Le daba el sol de cara, y aunque se ha quejado mucho lo he ignorado un poco, porque así podía verlos un rato más. Tenía las pupilas muy pequeñitas, alrededor de ellas una finita línea marrón, pero un marrón intenso, como el del chocolate que tanto me gusta, el de un grano de café... o como el del cuero que tanto cuesta curtir... y cuando le brillan los ojos es como la tierra cuando llueve, el marrón de tierra mojada, un color que provoca. Le sigue otro trocito un poco más grande de color verde esmeralda. Me he dado cuenta de que me encanta el verde, el color de la esperanza, color resplandeciente y discreto, significa juventud, deseo, naturaleza, equilibrio y descanso. Si el verde transmite todo eso quiero quedarme mirándolos toda la vida. Pero no acaba ahí, les sigue otra línea de verde más claro, casi rozan...

Quizás

Me prometí que no iba a volver a llorar por nadie...me estoy fallando. Me río de la presunción de inocencia, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero he sido tantas veces condenada sin juicio que se me va agotando la esperanza. El tiempo te enseña a demostrar a quien quieres, no se puede luchar contra todo el mundo, pero a veces siento que llevo una cruz que no me corresponde. Es fácil hacer daño, y aunque esté acostumbrada, y aunque haya demostrado con creces que se equivocan, no puedo evitar que me duela. Para mi no me juego cualquier chorrada, me resulta tan difícil confiar en alguien... que no quiero que me lo ensucien, y aunque sé que confía en mi también veo que no lo comprende. Quizás no sé explicarle lo doloroso que es saber que le hablan mal de ti a una persona que te importa tanto, quizás no se pone en mi lugar... quizás no sabe que me da miedo que dude... quizás a veces pienso que no estoy haciendo lo suficiente para que vea que conmigo es d...

Detalles

Cuando llegas al límite... cuando no puedes más... me gusta pensar en los pequeños placeres de la vida... esas cosas que en realidad son chorradas, pero que hacen tu día a día más ameno. Cosas sencillas, que aunque no las apreciemos, si nos paramos a pensarlas... no podríamos ver el mundo de los mismos colores si no estuvieran...podría poner mil ejemplos: - Una bañera de agua caliente. - Una botella de vino con tu chico/a. - Andar descalza cuando te quitas los tacones. - Quitarte la coleta y un masaje en la cabeza. - Las sábanas frías en verano. - Un café con los amigos/as. - Un abrazo. En este momento, me gustaría, me encantaría... que hubiera alguien que me dijera que no pasa nada, que todo va a salir bien, y que me diera uno de esos abrazos, que como ya he dicho, aunque parezca una chorrada, le daría un color diferente a mi día.   Algún día cambiarán los colores.

El Ave Fénix

Se dice que en el Edén originario, debajo del Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas. Allí, junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y un canto incomparable, y cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante. Pero, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix , con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado. La inmortalidad, fue el premio a su fidelidad al precepto divino, junto a otras cualidades como el conocimiento, la capacidad curativa de sus lágrimas, o su increíble fuerza. A lo largo de sus múltiples vidas, su misión es transmitir el saber que atesora ...

Buscando la moraleja

La princesa se equivocó de camino...acabó en el campamento para viajeros perdidos, quizá en realidad no se hubiera equivocado porque alguien le dijo un día que "uno siempre está donde se supone que debe estar". Empezó a pasear por el campamento y en ese mismo instante la princesa oyó con claridad el croar de una rana que procedía del otro lado de la puerta de entrada. Movida por la curiosidad se asomó a ver de que se trataba y aunque no era nada nuevo para ella se encontró a un hombre saltando igual que las ranas. - ¿Qué diablos está haciendo?- acabó preguntándole al hombre de recepción. - Se trata de un príncipe que se cree rana- dijo este con mucha tranquilidad- Si piensas que es extraño deberías ver la rana que va saltando por ahí con una corona y una capa real y que se cree que es un príncipe. La gente anda muy confundida por aquí, hasta las flores, que se sienten culpables. - ¿Y por qué podrían sentirse así?- preguntó ella escéptica. - Por necesitar la luz del...